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lunes, 28 de marzo de 2016

Reconocimiento Internacional sobre la Soberanía Argentina



Malvinas

Es un "elemento de prueba fundamental"  lo que votó Naciones Unidas

        El presidente del Parlamento del Mercosur y ex canciller, Jorge Taiana, celebró la aprobación por parte de ese organismo del límite exterior de la plataforma continental argentina.

"Es un reconocimiento soberano importantísimo. Según la convención de la ONU sobre Derecho del Mar, Malvinas está dentro del territorio reconocido y pertenecen a la Argentina, con lo cual añadimos o adquirimos un elemento de prueba fundamental, adicional y reconocido por Naciones Unidas" en la cuestión, remarcó Taiana en declaraciones a Radio 10.
"Fue un trabajo larguísimo y muy duro y ahora quedó demostrado que la presentación fue sólida y tenía argumentos", dijo Taiana, quien estaba al frente de la Cancillería cuando se realizó la presentación ante Naciones Unidas en abril del 2009.

En ese marco, el ex canciller indicó que con el nuevo límite -que suma 1.700.000 kilómetros adicionales al territorio- Argentina "tiene derecho soberano sobre el fondo del mar, la explotación hidrocarburífera y sobre los animales" en esa zona.

La Cancillería, a cargo de Susana Malcorra, realizará esta mañana en el Palacio San Martín la presentación oficial del límite exterior de la plataforma continental, en un "hecho histórico que reafirma los derechos de soberanía de nuestro país en una zona política, económica y estratégicamente tan importante como el Atlántico Sur", según se destacó en un comunicado.

Fuente Agencia TELAM
28/03/2016 10:14 soberanía



12 Claves de la resolución que amplió la plataforma marítima argentina

               La Comisión de Límites de la Plataforma Continental resolvió ampliar en miles de kilómetros cuadrados la superficie en la que el país tiene derechos soberanos

  • La extensión geográfica de los derechos de soberanía argentina alcanza los 1.782.000 km2 de plataforma continental argentina, más allá de las 200 millas marinas desde la costa.
  • El área equivale a cerca del 48% del territorio emergido de la República Argentina, que se suman a los aproximadamente 4.799.000 km2 comprendidos entre las líneas de base y las 200 millas marinas.
  • El "territorio" marítimo reconocido se amplía así en casi 35% de los actuales 2.700.000 kilómetros cuadrados.
  • Hasta ahora, la Argentina tenía derechos soberanos hasta los 200 metros de profundidad del nivel del mar. Ahora se establece en 350 millas marítimas la zona económica.
  • Los grupos de trabajo para fundamentar la posición argentina insumieron un total de más de 900.000 horas-hombre.
  • Se usaron unos 195.760 km de datos para el trazado del límite exterior de la plataforma continental argentina.
  • Se relevaron 195.700 km de datos sísmicos, batimétricos, magnetométricos y gravimétricos, lo que equivale a 4,88 veces el diámetro ecuatorial de la tierra.
  • Se reafirmaron los derechos argentinos de soberanía sobre los recursos de nuestra plataforma continental: minerales, hidrocarburos y especies sedentarias, como langostas y mejillones, entre otros.
  • La Argentina comenzó a trabajar en el tema en 1996, con la aprobación de la ley de creación de la Comisión de Límites de la Plataforma Continental.
  • Se realizaron 12 campañas oceanográficas en el margen continental argentino para presentar ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental.
  • Desde 2009 hasta marzo de 2016 se hicieron 77 presentaciones y cuatro países se expresaron total o parcialmente en desacuerdo con las recomendaciones recibidas.
  • El 11 de marzo de 2016 la CLPC adoptó por consenso (es decir sin votos en contra) las Recomendaciones sobre la presentación argentina.

    Fuente  INFOBAE
    Política lunes 28 de marzo 2016

Aval de la ONU a un planteo argentino sobre Malvinas

            Una comisión adoptó por primera vez las recomendaciones sobre el límite exterior de la plataforma continental y admitió la disputa con Gran Bretaña.
           En lo que constituye un fuerte avance jurídico en materia de reafirmación de los derechos soberanos de la Argentina sobre los espacios marítimos y sus recursos en el Atlántico Sur, la Comisión de Límites de la Plataforma Continental (CLPC) -un grupo de expertos internacionales que funciona en las Naciones Unidas- adoptó por consenso las recomendaciones sobre la presentación argentina del límite exterior de su plataforma continental. Reconoció, así, la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido en la zona de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
          El Gobierno calificó como un "rotundo éxito" esta decisión, que se determinó a principio de marzo pasado en Nueva York y que apoya la posición argentina sobre la existencia de una controversia entre los dos países, lo que habilitará al país a avanzar sobre los proyectos petroleros en alta mar sobre zonas aún no exploradas. Esto implicará ampliar los negocios en materia petrolera, ya que se extiende el espacio de plataforma continental marítima para la Argentina
           La presentación argentina fue re- alizada en abril de 2009 e incluyó el límite exterior de la plataforma continental de todo el territorio argentino. Esto es: el área continental, islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y Antártida Argentina. La superficie comprendida en la demarcación presentada, entre las 200 millas marinas y el límite exterior, es de 1.700.000 km2, equivalente a cerca del 48% del territorio emergido de la República Argentina, que se suman a los casi 4.800.000 km2 comprendidos entre las líneas de base y las 200 millas marinas.
          La CLPC es un órgano científico encargado de analizar las presentaciones de los Estados. Creado por la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, está integrado por 21 expertos de reconocido prestigio internacional. "Ésta es una ocasión histórica para la Argentina. Hemos dado un gran paso en la demarcación del límite exterior de nuestra plataforma continental: el límite más extenso de la Argentina y nuestra frontera con la humanidad", dijo a LA NACION la canciller Susana Malcorra, que mañana anunciará públicamente los detalles de esta resolución.
           La Comisión del Límite Exterior de la Plataforma Continental adoptó por consenso -sin un solo voto en contra- las recomendaciones sobre la presentación argentina. Reconoció el caso de nuestro país como un leading case, pues fue el primero en el que se utilizaron todos los elementos permitidos por las normas vigentes de la forma más favorable para el país. "Es un logro muy significativo de la política exterior argentina. Estamos reafirmando nuestros derechos de soberanía sobre los recursos de nuestra plataforma continental: minerales, hidrocarburos y especies sedentarias. La demarcación del límite exterior de la plataforma continental constituye un verdadero ejemplo de política de Estado: se ha trabajado con profesionalismo durante casi 20 años, con el propósito de reafirmar nuestra presencia, preservar nuestros recursos y reafirmar nuestros derechos soberanos en una zona política, económica y estratégicamente tan importante como el Atlántico Sur", añadió Malcorra.

Trabajo en equipo

          El trabajo científico, técnico y jurídico que permitió demarcar el límite exterior de la plataforma continental argentina fue realizado por la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (Copla), a lo largo de 20 años de intensa labor. El organismo fue creado por ley y está presidido por la Cancillería e integrado por el jefe del Servicio de Hidrografía Naval y el Ministerio de Economía. El desarrollo del plan de tareas está a cargo de profesionales especialmente capacitados. Estos estudios permitieron profundizar el conocimiento de la geología marina y de los recursos existentes.
          "Este resultado constituye el triunfo de la determinación sobre las adversidades y demuestra que con constancia, teniendo los objetivos claros y trabajando en equipo podemos lograr las metas más impensables", destacó, a la vez, el vicecanciller Carlos Foradori.


Fuente: Diario  LA NACION Bs. As. Argentina
Domingo 27 de marzo de 2016



sábado, 21 de febrero de 2015

111 Años de la Ocupación Permanente del Sector Antártico ( 22 de febrero 1904-2015 )

Destacamento Orcadas Argentina, único en Sector Antártico con ocupación permanente desde 1904.

El lugar
             Las Islas Orcadas del Sur constituyen un archipiélago situado a unos 1100 km al sudeste de la isla de los Estados, casi en el mismo limite norte del Sector Antártico Argentino entre los paralelos 60º y 61ºS y los meridianos 44 y 47ºW. Se trata de unas 40 islas e islotes pequeños que totalizan una superficie de casi 1000 km2.
           Sus estrechos y pasos, casi todos navegables, separan unas de otras a estas islas montañosas que ostentan sus picos casi totalmente cubiertos de hielo y nieve, excepto en los lugares donde las laderas caen acantiladas. Sus costas, con algunas bahías más o menos amplias, suelen congelarse por influencia del mar de Weddell, impidiendo la navegación fuera de los meses del verano.
La mayoría de las islas de este archipiélago se elevan bruscamente desde el mar, presentado en su interior una cadena montañosa que las recorre de este a oeste, de la que descienden glaciares hacia el mar.
En las costas libres de hielo, especialmente en las islas que emergen en el sur del archipiélago, los musgos y líquenes formando un compacto tapiz verde ponen en el paisaje una nota singular y atractiva que, unida a la presencia de las aves antárticas, principalmente petreles y pingüinos, que acuden en primavera y verano, atempera la sensación de soledad que produce el lugar.
          Las islas más importantes del archipiélago son: Coronación, destacada por su extensión, con sus 450 km2 es la mayor del conjunto y la que también ostenta el pico más elevado, el cerro Noble, de 1642 m. Sus costas ofrecen diversos aspectos: la costa norte es más bien baja y el hielo que la cubre desciende suavemente hacia el mar; la costa oriental es quebrada e irregular con bahías y altos acantilados; la costa oeste es en parte acantilada; la costa sur cubierta totalmente por glaciares, es la más alta de todas.
Frente a la parte media de la costa sur de la isla Coronación emerge la isla Signy, y en el extremo sudoeste de la isla de referencia muy próximo a su costa están las isla Larsen y, más hacia el oeste, las Inaccesibles.
Entre las isla Coronación y Laurie, al este de aquella, se interpone la isla Powell, y al nordeste de ésta, surge la isla Montura.
           La isla Laurie es la que sigue en extensión a la isla Coronación. Aproximadamente mide 21 km de este a oeste, variando su ancho desde 222 m en la parte más estrecha, hasta 9 km en la más amplia.
La costa norte de la isla Laurie presenta cuatro bahías, una de las cuales, denominada Uruguay, mide 7 km de ancho. En la costa sur de esta bahía se abre la caleta homónima en la que se encuentra la instalación argentina, en los 60º44'S y 44º44'. En el fondo de la caleta se forma entre las montañas un pequeño pasaje o istmo de poco más de 400 m de ancho, que separa la bahía Uruguay con la bahía Scotia que se abre en la costa sur de la isla. Esta tiene una entrada de casi 4 km de ancho. En el fondo de esta bahía se abre la caleta homónima. Con relación a las operaciones de desembarco se prefiere, por lo general, operar en bahía Scotia, por la relativa tranquilidad de sus aguas, protegidas por la península Mossman.
El nombre actual del archipiélago es traducción de "South Orkneys Islands", topónimo con el que aparece en la carta de James WEDDELL, quien en 1823 visitó las islas, o sea un año después de haber sido descubiertas por el capitán POWELL.
En cuanto a la denominación "isla Laurie" fue usada por primera vez en un mapa editado en 1822 por el agente de ventas de cartas del almirantazgo británico, Richard Holmes LAURIE.

LA EXPEDICIÓN DEL DR. BRUCE
          El Dr. William Speirs BRUCE partió de Edimburgo, Escocia, el 02-NOV-1902 para cumplir trabajos científicos en la antártida, que le fueron encomendados por la Royal Scottish Geographical Society (RSGS) -Real Sociedad de Geografía de Escocia-, de acuerdo con las recomendaciones del VII Congreso Internacional de Geografía celebrado en Berlín, durante 1899.
        El Dr. BRUCE se había propuesto explorar y estudiar el sector del casquete polar situado al sur de nuestro continente. Arribado a las latitudes antárticas a bordo del "Scotia", después de haber recalado en las islas Malvinas y no pudiendo continuar la navegación por impedírselo el hielo que ya cubría en gran parte el mar, decidió poner proa hacia las islas Orcadas del Sur, descubiertas por George POWELL en 1821, que ya había visitado en un viaje anterior.
Llegado a la isla Laurie, una de las mayores del archipiélago, el "Scotia" penetró en una bahía en la costa sur de la isla, bahía que fue bautizada por BRUCE con el nombre de su barco.
Esto ocurría en el mes de marzo y a esta altura del año el mar comienza a cubrirse rápidamente de hielo. El "Scotia" quedó aprisionado, BRUCE y sus hombres decidieron invernar en la isla. Era necesario, tener una casa para sobrevivir en un lugar tan inhóspito y en la peor época del año y los expedicionarios se dedicaron a la tarea de construir un albergue donde pasar el invierno. Así surgió "Omond House", la primera casa-habitación en las islas Orcadas del Sur; una pequeña casilla de madera protegida por fuera con piedra de las faldas de los cerros próximos. El nombre le fue dado en honor de uno de los patrocinadores de la expedición.
   Tal fue el humilde orígen de nuestro primer observatorio en las Orcadas y primer establecimiento permanente en la antártida.
En Omond House pasó BRUCE aquel invierno de 1903 en espera de que el deshielo le permitiera salir con el "Scotia" en procura del puerto de Buenos Aires con el fin de reaprovisionarse. Mientras tanto, los hombres no permanecían inactivos. Otra pequeña casilla de madera para depósito del instrumental de magnetismo terrestre se levanto en un lugar próximo a Omond House, además de pequeños abrigos para observaciones meteorológicas instalados en la playa de bahía Scotia.
Llegada la época propicia para la navegación, BRUCE dejó en Omond House una dotación de seis hombres encabezadas por el meteorólogo Robert Cockburn MOSSMAN, que durante los años 1896 a 1900 había ejercido la dirección de la estación de meteorología de Edimburgo y la superintendencia del observatorio de Ben Nevis, Escocia. Así continuaría con los estudios y observaciones hasta el regreso de BRUCE.
En Diciembre de 1903 el "Scotia" llegaba a Buenos Aires en donde la antártida comenzaba a despertar la curiosidad y atraer la atención de la gente.
Cuando llegó el "Scotia", hacía apenas dos años que nuestro puerto había sido visitado por el "Antarctic" de paso hacia el sur y a principios de diciembre había arribado el buque "Le Français", de Jean-Baptiste CHARCOT, regresado de su viaje a los mares australes y la corbeta "Uruguay" de la Armada Nacional, trayendo a bordo al Dr. Otto NORDENSKJÖLD y sus hombres que habían quedado aislados y en peligro al perder al "Antarctic" aprisionado por los hielos.

LA PROPUESTA DE BRUCE
      Durante la presidencia del General Julio Argentino ROCA se daban las condiciones para que nuestro país pudiera colaborar en el quehacer científico.
        La Argentina había decidido la instalación de un observatorio meteorológico y geofísico en la isla del Año Nuevo, cerca de la costa norte de la isla de los Estados.
Este hecho sumado a la acción que nuestra marina acababa de realizar el rescate de la expedición de NORDENSKJÖLD y apoyando luego al "Scotia" en su viaje a Buenos Aires, inclinaron quizás al Dr. BRUCE, preocupado por la continuación de las observaciones iniciadas en la isla Laurie, a pensar que nuestro país podía acometer esta empresa.
          El 9 de diciembre se había realizado en el teatro Politeama un homenaje a los expedicionarios y en esa oportunidad NORDENSKJÖLD dijo: "Aquí las expediciones son bien preparadas y llevadas a buen termino, como lo sabe cualquier persona que observe la expedición realizada con tan buen éxito por la Armada Argentina". BRUCE se dirigió al jefe de la Oficina Meteorológica dependiente del Ministerio de Agricultura, señor Walterio DAVIS, con la siguiente proposición: ofrecía al gobierno argentino la instalación de Omond House, el deposito de instrumental y los aparatos de observación, todo por la suma de cinco mil pesos moneda nacional. Solo ponía una condición: que dicha venta no se hiciera publica, que figurase como donación hecha por él a nuestro gobierno en retribución por la cooperación que le prestara la Armada durante su viaje a Buenos Aires.
      Los funcionarios no necesitaron meditar mucho la propuesta para comprender los beneficios que resultarían de su aceptación no solo desde el punto de vista práctico, sino por el prestigio que daría a nuestro país el emprender tal empresa. Así fue que el señor DAVIS valoró en su justa medida la importancia de continuar con las observaciones comenzadas en la isla Laurie y entrevistó al subsecretario del Ministerio de Agricultura Dr. Carlos IBARGUREN. "En cuanto me enteré de la propuesta del señor Bruce -escribió después IBARGUREN- percibí la importancia que tendría para la Argentina, no solo el interés científico, sino también político, practico, el establecimiento permanente de una instalación oficial del gobierno en lo que entonces se llamaban "mares australes de la República", hoy Antártida; era un primer paso; tornaríamos así en efectiva la posición de lo que era y es parte integrante de nuestro país" (Carlos Ibarguren, "La Historia que he vivido"). Esto es lo que el subsecretario de Agricultura informó al ministro Wenceslao ESCALANTE, quien inmediatamente dió su aprobación al proyecto encargando a su subordinado redactase el decreto con fecha 02-ENE-1904 que fue publicado en el Boletín Oficial del 05-ENE-1904.
En ningún momento, ni BRUCE, ni la delegación inglesa en la Argentina, habían considerado bajo soberanía británica a las Orcadas y menos aún se dió proyección política a la enajenación de la casilla instalada allí. Los expedicionarios del "Scotia" reconocieron que esa región no pertenecía a Gran Bretaña, como se dice en la obra publicada por BRUCE en 1906, titulada "The voyage of the Scotia".
        Muchas veces -se afirma en la página 78 de ese libro- en los variados temas examinados durante las largas veladas de invierno surgió la cuestión de la propiedad de las islas Orcadas del Sur y después de muchas y largas discusiones llegamos a la grata conclusión de que, aún en esta época del imperialismo, las islas Orcadas del Sur, habían escapado al poder de todo país y que gozábamos del privilegio de vivir en una tierra de nadie (no man's land). Pero temo que esto no dure mucho, no porque la pretendamos para Inglaterra, porque aun cuando siempre hemos deseado ensanchar los confines de nuestro imperio no hubiéramos podido pretender nuevos territorios en nombre de nuestro país sin un mandato de nuestro gobierno.
         Sin embargo, cuando el Scotia volvió a las islas en febrero de 1904 con una comisión argentina para hacerse cargo del observatorio, bajo los auspicios del gobierno argentino, la bandera argentina fue izada donde primeramente ondeara el león escocés y yo presumo que las Orcadas del Sur son consideradas como una posesión de aquella potencia".
        Junto con el observatorio se instaló también en la isla Laurie la primera oficina de correos que funcionó en Antártida, siendo su primer jefe el señor Hugo ACUÑA, miembro de la comisión, que fue designado para esa tarea por el entonces Director de Correos y Telégrafos de la Nación, Manuel GARCÍA FERNÁNDEZ y provistos para tal fin de una valija postal con formularios del correo nacional y un matasellos para anular las estampillas argentinas utilizadas por el personal del observatorio. Autor de la iniciativa había sido el naturalista y geógrafo, Francisco Pascacio MORENO, preocupado por la defensa de nuestros intereses en la Patagonia y de nuestra presencia en Antártida.
      Grande fue la satisfacción del Dr. BRUCE por el resultado de su gestión, pues al mismo tiempo que veía asegurada la continuación de los trabajos realizados por sus hombres en la isla Laurie, contaba ahora con el dinero necesario para proseguir su viaje hacia el Polo Sur.
       Como debía hacer escala en Laurie para embarcar al equipo que había quedado en Omond House, se ofreció para trasladar a los integrantes de la comisión argentina que iría a hacerse cargo de las instalaciones adquiridas, ya que al estar en reparación la "Uruguay" nuestra marina carecía de medios para hacerlo.
El 21-ENE-1904 el "Scotia" zarpaba de nuestro puerto rumbo a las islas Orcadas del Sur. A su bordo viajaban los siguientes integrantes de la comisión argentina:
Edgard C. Szmula
Empleado de la Oficina Meteorológica Argentina.
Hugo Alberto Acuña
Empleado de la División Ganadería del Ministerio de Agricultura.
Primer Estafeta Postal del Correo Argentino
Luciano Honorio Valette
Empleado de la Oficina de Zoología del Ministerio de Agricultura.


       Este personal trabajaría en islas Orcadas del Sur bajo la dirección del señor Roberto Cockburn MOSSMAN, que de ese modo pasaría un año más en Laurie, lo mismo que William SMITH, otro miembro de la expedición escocesa, que quedaría en la isla como cocinero de la comisión.
Después de recalar en las islas Malvinas, el "Scotia" llegó a la isla Laurie el 14-FEB-1904; el día 22 se efectuó la sencilla ceremonia de traspaso de las instalaciones y desde ese momento comenzó a flamear nuestra bandera en aquel desolado lugar.
       Los cinco hombres que por primera vez invernaron en la isla Laurie durante aquel año de 1904 para estudiar la naturaleza del extremo austral del mundo, fueron, junto a SOBRAL, IRÍZAR y sus marinos, los pioneros de nuestra historia antártica, los que iniciaron la pléyade de hombres que en una u otra forma, vienen trabajando ininterrumpidamente aportando su esfuerzo a la ardua tarea de investigar la naturaleza antártica en sus múltiples aspectos, posibilitando así la participación de nuestro país en el quehacer científico junto a otras naciones empeñadas en la misma obra.
       En 1927 se inauguró en isla Laurie la primer estación radiotelegráfica en la Antártida.
Del ámbito del Ministerio de Agricultura, el Observatorio de las Orcadas del Sur, pasó a depender en 1951 de la Fuerza Aérea Argentina.
     En 1952 por Decreto Nº 13714 pasa a jurisdicción del Servicio de Hidrografía Naval (SHN) como Destacamento Naval Orcadas, servicio del cual depende desde entonces a través de su Departamento Antártida


PERPECIAS DE LA PRIMERA COMISIÓN ARGENTINA
      En "Viaje a las Islas Orcadas Australes" publicado en Buenos Aires en 1906, dice el señor Luciano H. VALETTE:
      "El panorama que nos rodeaba era constituido de cerros escabrosos cubiertos de eterno hielo, témpanos formidables y enormes ventisqueros."
     "Nuestra habitación revestida exteriormente por una muralla de piedras era, sin ser confortable, muy sólida y debido a su edificación primitiva tuvimos siempre una ventilación natural excelente, tanto más necesaria cuanto que la sola pieza que la constituía era colectiva. Por esa circunstancia, la mala higiene domestica fue inevitable con motivo del amontonamiento de materiales en un reducido espacio, el cual servia a la vez de cocina, dormitorio, comedor, laboratorio, etc."
         Al poco tiempo de instalados ya tuvieron los expedicionarios las primeras experiencias desagradables de la vida en aquellas regiones. El clima frío y húmedo, el cielo permanentemente cubierto por espeso manto de nubes que muy de vez en cuando se abre para dejar paso al sol; la niebla, que al ocultar el paisaje torna monótono el ambiente, todo ello hace dura la existencia del hombre allí.
         En días de cielo descubierto, a pleno sol, el paisaje es maravilloso. Pero tal cosa ocurre muy rara vez. En aquellas latitudes, precisamente, predominan las tormentas con fuertes vientos y nevadas. Y es lo que tuvieron que soportar nuestros hombres en los comienzos de su vida antártica. Tras una primera tormenta con ráfagas de 95 km. por hora desencadenada a fines de febrero, y que produjo la pérdida de algunas pieles de aves y peces que había coleccionado el señor Valette, encargado de los estudios de zoología, el 8 de marzo un segundo temporal mucho más violento aun llegó a amenazar seriamente a la pequeña vivienda cuyo parapeto de piedras fue derrumbado por el golpe de las olas que llegaron hasta 2 m de la puerta de Omond House. Pasado el temporal comenzó la dura tarea de las reparaciones. Hubo que rehacer el parapeto que servia de protección a la casa, para lo cual se transportaron grandes bloques de piedra utilizando palancas y una considerable cantidad de piedras menores en trineos. Todo el material era de la falda de los cerros que se levantan a unos 100 m de las instalaciones. Casi todo el mes de marzo se empleó en estas tareas que dejaron casi exhaustos a nuestros inexpertos expedicionarios, recién llegados de Buenos Aires. En la madrugada del 4 de abril comenzó a soplar desde el sudeste un viento amenazador, a la hora no quedaba nada del parapeto y las defensas que habían costado un mes de agotador trabajo. Todo cayó bajo los embates del mar que, en sucesivas y violentas oleadas, había llegado hasta el lugar. Y no solo piedras se llevó el mar; también algunos cajones de víveres, lo que fue peligroso para una expedición que permanecería totalmente aislada y sin ningún contacto con el exterior, por un tiempo que no podía ser establecido con certeza, ya que son las condiciones climáticas las que decidirán la fecha del relevo. La pequeña casa-habitación tuvo que se abandonada pues el agua la rodeó totalmente. Con el viento soplando a 110 km/h el frío intenso y la molesta borrasca de nieve, los castigados hombres se dirigieron hacia la costa de la bahía Uruguay, más separada de los vientos del sudeste; llevaban consigo dos carpas para utilizarlas como vivienda temporaria, pero el furioso y enloquecido viento ni siquiera permitió desatarlas. La diminuta casilla de los instrumentos magnéticos fue la salvación. A ella se dirigieron los cinco hombres y en ella permanecieron en incomoda situación, pero al reparo, hasta las diez de la mañana en que amainó el temporal y aprovecharon para penetrar en la vivienda y poner a salvo cuanto pudieron.
         VALETTE mismo relató la situación: "Estabamos empapados y con mucho frío, pero el salvamento nos hacia olvidar todo. Mientras nos encontrábamos ocupados en esa tarea oímos unos crujidos terribles. El viento había arrancado el techo del deposito de víveres; la rompiente del mar llegaba a más de 50 metros adentro de la línea de las más altas aguas!"
        "Eran las tres de la tarde y a pesar de la bajamar las olas aun alcanzaban al borde de la casita. El viento seguía en su furia."
       "Adentro de la cabaña era todo confusión y afuera, en el deposito de víveres, destechado, el cuadro era desconsolador. A pesar de todo esto no podíamos optar por el abandono de nuestra vivienda. ¿A donde iríamos?"
Hugo Alberto Acuña

      "En el desgraciado caso de que el derrumbe de la cabaña se hubiera producido, pusimos un hacha al lado de la ventanita para hacerla saltar y salir luego por ella, pues la puerta hubiera quedado sin acceso."
"Entretanto, llegaba la hora de la otra pleamar y el viento nada había calmado. La noche era horrorosa y el mar bañaba nuevamente los cimientos de la casita."
        "En ese momento la obsesión de aquellos hombres era la siguiente pleamar cuya hora ya se aproximaba. Fue entonces que la Providencia quiso que el mar arrastrara a la playa unos grandes bloques de hielo que sirvieron luego para romper y disminuir así la fuerza de las olas", narra VALETTE.
        "Al día siguiente, concluido el temporal, comenzó de nuevo la tarea de las reparaciones. Hubo que arreglar el almacén de provisiones que había quedado sin techo y en desorden. Con los mismos cajones de víveres se hicieron las paredes y se utilizaron todos los elementos posibles y todas las artes del ingenio para hacer la mejor construcción posible."
        "A fin de obtener tirantes y gruesos clavos –dice Valette-, tuvimos que deshacer un gran trineo. El techo se cubrió con lona y sobre ésta un tejido impermeable. Luego se fortificaron las paredes exteriormente con una espesa capa de piedra que acarreamos en trineo desde la falda de los cerros más próximos. Muchas de estas obras se hicieron con grandes dificultades, no solo por la falta de elementos, sino debido a los fuertes vientos. La tarea era tanta y tan pesada que nuestros semblantes agobiados se asemejaban a presidiarios condenados a trabajos forzados."
         Para el 22-ABR-1904 se concluyeron los trabajos y el 30 ya cubría la superficie del mar una gruesa capa de hielo, fenómeno tan esperado por los expedicionarios ya que el peso del hielo le hacia perder al mar toda potencia y peligrosidad.
         En adelante el peor enemigo sería el hastío. Efectivamente, durante el invierno antártico la actividad es casi nula, salvo las tareas habituales domesticas y, sobre todo, despejar de nieve ventanas y accesos. La inclemencia del tiempo y la oscuridad, excepto unas pocas horas al mediodía, obligan a permanecer en la vivienda días enteros. Si se piensa que la reducida Omond House era utilizada como cocina, comedor, dormitorio y laboratorio, podremos imaginar lo que fue la vida de los cinco integrantes de aquella primera comisión argentina en Antártida durante el invierno de 1904.
        Pero llegó octubre y arribaron a Laurie los primeros pingüinos, lo cual fue muy celebrado por nuestro hombres, cansados ya de tanta soledad y silencio como habían soportado aquel singular invierno, durante el cual la única compañía extraña había sido la de las palomas antárticas. Ahora por lo menos había otros seres en Laurie, a quienes escuchar y contemplar, observar sus costumbres y movimientos. Todos se alegraron con esta nueva compañía en la isla, el más entusiasmado habrá sido Valette, cuya misión era precisamente estudiar la fauna del lugar. "Una bella mañana del mes de octubre -dice- me presenté por primera vez en un criadero. Me encontré allí ante la mejor sociedad de la isla. El pueblo no dio muestras de impaciencia y continuó sin interrupción su tarea de construcciones para el dulce ".
        En efecto, los pingüinos viviendo durante el invierno principalmente en el mar libre de hielos en latitudes más bajas, llegan al continente avanzada la primavera y se instalan en tierra firme para procrear, lo cual realizan una vez concluida la sencilla construcción del nido, un montoncito de piedritas que acarrea el macho y deposita junto a la hembra encargada de acomodarlas en circulo y en cantidad suficiente para albergar e incubar los huevos. Puede suceder que la hembra permanezca impasible ante la donación de las primeras piedritas o bien que se aleje del lugar, entonces el "galán", ante el rechazo, busca una nueva "doncella".
Repartiendo el tiempo entre las tareas domésticas, los trabajos específicos de cada uno, las largas caminatas en dos días muy buenos, llegó el 31 de diciembre y con él, el "aguinaldo de Año Nuevo", como dice VALETTE.
       "Gloria y contento -escribió-, era la corbeta "Uruguay", la mascota polar de la Armada Argentina, que avanzaba lentamente entre los hielos en demanda del puerto". Con ella llegaba el relevo para el segundo año del observatorio de Orcadas, y para nuestros hombres la hora del regreso.
Es destacable la actuación de José Manuel MONETA; formó parte de las expediciones a las islas Orcadas durante 1923, 1925, 1927 y 1929 actuando como jefe en las dos últimas. Volcó su experiencia en la obra "cuatro años en las Orcadas del Sur" (ver: Argentina en la Antártida, T.I, pp.56-59).
       La base Orcadas, ha significado para la Armada una continua tarea, no sólo por la permanencia de sus dotaciones sino también por los relevos efectuados año tras año, realizados incluso con buques balleneros y mercantes, continuando la tarea con buques como la corbeta "Uruguay", el ARA Guardia Nacional, el ARA 1º de Mayo, el rompehielos ARA General San Martín, el buque polar ARA Bahía Paraíso y el rompehielos ARA Almirante Irízar, apoyado año tras año por distintos avisos como el ARA Gurruchaga o el ARA Irigoyen.
         Por otra parte, las comunicaciones con el Sector Antártico Argentino han sido ininterrumpidas a partir de la instalación de la primera estación radioeléctrica en 1927, a cargo del Suboficial Emilio BALDONI, quien se comunicó con Ushuaia el 30-MAR-1927. Desde entonces Orcadas ha estado unida al continente a través de los distintos sistemas radioeléctricos, a pesar del incendio sufrido el 25-AGO-1975 que destruyó la casa principal. Durante la Campaña Antártica de Verano de 1979/80 se inicio la construcción de una moderna casa-habitación, y posteriormente en 1992 se concretó la instalación de una antena satelital que permite la recepción de señales de televisión.
ACTIVIDADES
        Se realizan trabajos sobre: meteorología de superficie y de altura, cuenta con una central de pronósticos antárticos; magnetismo, componente vertical y horizontal, cómputos, observaciones y lectura de registros, relevamientos geológicos y localización de sensores; observación visual de auroras; científicos del IAA-DNA realizan estudios glaciológicos, estado del hielo en el mar; en biología, observación de la fauna, trabajos sobre aves y mamíferos marinos y monitoreo de colonias de pingüinos; la actividad geológica y geofísica es discontinua.

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domingo, 27 de mayo de 2012

YPF Una Causa Nacional







La organización de la riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro de un orden económico conforme a los principios de la justicia social. El Estado, mediante una ley, podrá intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad, en salvaguardia de los intereses generales y dentro de los límites fijados por los derechos fundamentales asegurados en esta Constitución. Salvo la importación y exportación, que estarán a cargo del Estado, de acuerdo con las limitaciones y el régimen que se determine por ley, toda actividad económica se organizará conforme a la libre iniciativa privada, siempre que no tenga por fin ostensible o encubierto dominar los mercados nacionales, eliminar la competencia o aumentar usurariamente los beneficios. Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptibles e inalienables de La Nación, con la correspondiente participación en su producto que se convendrá con las provincias. Los servicios públicos pertenecen originariamente al Estado, y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación. Los que se hallaran en poder de particulares serán transferidos al Estado, mediante compra o expropiación con indemnización previa, cuando una ley nacional lo determine. El precio por la expropiación de empresas concesionarios de servicios públicos será el del costo de origen de los bienes afectados a la explotación, menos las sumas que se hubieren amortizado durante el lapso cumplido desde el otorgamiento de la concesión y los excedentes sobre una ganancia razonable que serán considerados también como reintegración del capital invertido.”    

Fotografía del pozo que descubre petróleo
              La lectura desprevenida del  texto anterior, nos puede llevar a pensar, que estamos en presencia de un autor marxista o de un delirio político vanguardista de los 70 (1970) o un texto convenientemente redactado para la ocasión. No es nada de esto simplemente es la transcripción del Artículo 40 de La Constitución de 1949, que rigió a nuestro País, entre este año y 1955, en el cual se deroga luego de la llamada Revolución Libertadora, (es un argentinismo llamar revolución a un golpe de estado) Durante este período y en los anteriores era imposible pensar al petróleo, llámese YPF en manos privadas. Desde su descubrimiento en 1907, en la zona de Comodoro Rivadavia. Gobierno conservador de Figueroa Alcorta, adepto a la masonería y elegido presidente por un grupo de amigos del club de los privilegiados, nunca se le ocurrió en poner el petróleo en otras manos que no fuera el estado, aunque el antiguo Código de minería, nada versaba al respecto, su sucesor, Roque Sáenz Peña, quien asumió la presidencia el 12 de octubre de 1910, le brindó un fuerte impulso a la explotación de petróleo en el sur. Pocas semanas después de su asunción, decretó que la explotación petrolera en la zona de reserva se efectuaría por administración estatal, desechando la alternativa de una licitación entre empresarios privados.